Cuando era chico un amigo un día me dijo:
"¿Alguna vez pensaste como una cucharada de azúcar de más, te puede cambiar la vida?"
Al ver mi expresión facial, continuó:
"Imaginate, vos te levantás, te cambiás, te lavás los dientes y bajás a desayunar. Abajo tu vieja ya se levantó, y te tiene preparado un café con leche con tostadas. Vos untás en tus tostadas la manteca, dulce de leche, lo que quieras. Le ponés 3 cucharaditas de azúcar al café, lo tomás, saludás a tu vieja y te vas a la escuela."
Le hago gesto de que prosiga.
"Ahora imaginate la misma escena, pero al momento de ponerle azúcar al café, en vez de 3, le ponés 4 cucharaditas. Tu mamá te ve. Te reta por ponerle tanta azúcar al café, te da un breve sermón sobre la diabetes, discuten un poco y te vas sin saludar.
Saliendo de tu casa lo único que pensás es en las boludeces en que tu vieja te rompe los huevos. Claramente ya estás de mal humor. Por ir pensando en lo que le tendrías que haber dicho a tu mamá para ganarle la discusión, pisas un charco, te mojás, puteás, y encima el bondi que te hubieses tomado lo perdiste, porque saliste más tarde de tu casa.
Llegás tarde a la escuela, tenés media falta, discutís con el preceptor, con la profesora. Seguís de mal humor y posiblemente tenés un día de mierda, por una cucharadita más de azúcar."
Si bien yo siempre fui de pensar en lo que hubiera sido si tal cosa hubiese pasado, cuando él me dijo esto, me obsesioné un poco. Me fascino la idea de como algo tan mínimo podía modificarte todo, y me abrió la cabeza a pensamientos más profundos como si esas cosas estaban destinadas a pasar o no.
No es sorpresa que soy un tipo flashero, esas cosas siempre me gustaron, y de vez en cuando me gusta pensar los distintos caminos que podría haber sido o podrían ser en relación a las decisiones tomadas o a tomar.
Por su puesto que vivir de este modo no es saludable, por eso tampoco vivo pendiente de esto, pero de vez en cuando estos momentos de reflexión están copados.
En fin, el por qué de escribir esto se debe a que si bien venía teniendo ganas de retomar un poco la escritura hace un tiempo, fueron estas "casualidades" las que me llevaron a escribir nuevamente, y a escribir sobre este tema.
El hecho de encontrar que alguien te impulse a escribir, diciéndote que al escribir podés llegar a alguien, marcándote que era el objetivo de este blog al nacer (algo que escribí en el primer post y había olvidado), de que cuando uno siente que debe hacer algo lo haga, dejarse llevar por el sentir, porque nunca se sabe hasta donde puede llegar, y que hasta que puede trascender las fronteras del tiempo y el espacio (se que suena muy flashero dicho de este modo, pero es real, quizás estás leyendo esto años después que lo escribí, en algún lugar perdido del mundo), y hasta ayudar de algún modo a alguien.
Así que mi mensaje hoy y siempre es este: Hacé lo que sentís, dejate llevar, como yo en este texto. Se quien sos sin estar atado a prejuicios personales o sociales: Sé libre, vos sos quien y como sos, y así debés amarte y mostrarte.
Nunca sabés lo que podés estar generándole a alguien, por simplemente ser quien sos.
Bien que volvió la inspiración!!! Me encanta haber podido leer algo actual...y es verdad... Cuántas cosas inesperadas pueden alterar el curso de nuestros días! Sos un genio, Gasty... Keep on writing! You never know who you might inspire!!!
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