Cuando uno se acepta, el Alma ríe. Siente cosquilleo, le da alegría.
Cuando uno se acepta y ve quien es, a el Alma le da por cantar.
Cuando uno se acepta, ve quien es y cae en cuenta que solo también es feliz, el Alma baila.
El Alma está contenta que te des cuenta que sos ella, y que al sentirse uno mismo, puedas brillar en cualquier parte.
El Alma que se acepta reconoce el pasado, pero lo deja ahí. Porque el Alma para crecer, necesita nutrirse de lo nuevo. Pero ojo, no vive de ilusiones futuras.
El Alma que brilla fluye con el presente, llora y ríe con él.
Cuando te encuentres con tu Alma, mimala, sos vos, es tu Dios.
¡Tu Dios sos vos!
:)