A principios de este año, allá por febrero, estaba sintiéndome encasillado. Me habían pasado el contacto de una persona a la cual le mandé un par de ideas y un análisis de lo que creía que debía hacerse en el plano publicitario de la empresa en la que trabajo. Lo que pretendía, más allá de colaborar, era llamar la atención de esa persona y ver si surgía la posibilidad de tener una entrevista o algo para poder mudarme a ese sector. La respuesta no fue la que esperaba, tampoco fue negativa. Como el juego que jugaba de pequeño, la respuesta no fue ni si, ni no, ni blanco, ni negro. Y recuerdo que un amigo que en este momento está cumpliendo uno de sus mayores sueños (el cual comparto, pero aún no cumplo), me dijo que me quedara tranquilo, que las cosas se iban a ir dando, y que cuando llegara fin de año, iba a rememorar ese momento y me iba a reír, él me aseguraba que el cambio de la rutina que me agobiaba, iba a llegar antes de lo pensado.
Este año fue un año de esos que se recuerdan por los vaivenes de momentos buenos y malos. Han sucedido cosas feas, he visto y vivido cosas feas, pero también cosas lindas, únicas, y felices.
Este año fue y es, uno de cambios, grandes cambios, de madurez personal, de crecimiento, de confusión, y si bien aún no llegó fin de año, el cambio que yo esperaba no sucedió, pero si otros que no esperaba. Ese encasillamiento por momentos se fue, por momentos aparece, una incertidumbre e incomodidad que me generan confusiones grandes. Lo interesante es que en menos de dos meses, voy a estar poniéndome a prueba como nunca, donde voy a desafiarme a ver hasta donde llego, voy a tener una muestra de si soy capaz de cumplir ese sueño que mencioné antes y aún no cumplí.
Así que este texto está escrito para ser leído en el futuro, próximo y lejano, para ver si mi amigo que hoy está mostrándome que cumplir un sueño depende de uno mismo, tenía razón y yo creo que si.
Gastón del futuro, como ya lo ha hecho el del pasado, esta oración está puesta para que cuando la leas sonrías (y todos aquellos que la lean), porque cuando sonreís de manera sincera, ves la vida del lado que más te gusta y te animás a más.
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