Ese martes no me costó levantarme. Abrí mis ojos a las 7:50 y boludié unos minutos con el celu.
Tenía un mensaje ilegible de mi amiguita borracha Delfi, lo único que podía rescatar era "qwierro", el resto nada, tampoco era muy largo. Ya estoy acostumbrada a esos mensajes impregnados de alcohol que caen a cualquier hora de cualquier día, bien típico de ella.
Decidí levantarme y darme una duchita rápida. pero que pude disfrutar mucho.
Al cepillarme los dientes noté que sangraba, no le di importancia, pero me llamo la atención.
Un par de tostadas con queso y mermelada, un buen café negro con 2 terroncitos de azúcar (si, mi vieja compra terrones) y salí para la facu.
Al llegar, como esperaba, Delfi no estaba, lo que hizo que esa clase de Estética fuera más tediosa y aburrida de lo que ya es por no tener con quien reírme de la extravagante ropa con la que el profe siempre nos deleita (y ni hablar del cortecito de pelo).
Después de 200 diapositivas, y una charla de como nos la va a dar en el parcial, nos dió un recreito que solo me sirvió para ir a sacar unas fotocopias con Claudio. Es copado el flaco, pero se esfuerza mucho en querer impresionarme, si fuera más simple le daría bola...
Después de otra hora y media de diapositivas, me fui a tomar el cole para volver a casa.
"Amiga, te levantaste? Que onda anoche??"
Mensajito que nuuuuunca me respondió, así que la llamé.
"Hola, se comunicó con el teléfono de Delfina, ahora no puedo atender, deje un mensaje, y llamaré a la brevedad."
Claramente no le dejé ningún mensaje y me bajé del colectivo.
Mientras caminaba, pensaba en el tono serio del contestador de Delfi, y me reía sola, que caradura que es! Si realmente la conocieran...
Entré a casa, mi mamá no había llegado, dejé mis cosas y fui a la cocina para picar algo.
Arriba de la mesa había un sobre de madera, lo abro. Letras grandes y negras: "Juliana. ¿Que querría Delfi? Cuidá tus encías. Claudio es gay. 13:30."
No hay comentarios.:
Publicar un comentario